
ISLANDIA
“En la tierra del hielo y fuego, encontramos historias que nos transformaron y paisajes que nos dejaron sin palabras.”
¿Cómo fue la propuesta?
Desde siempre soñé con Islandia, un lugar donde los elementos de la naturaleza cuentan historias únicas. Su misticismo, sus paisajes salvajes y su luz mágica despertaron en mí el deseo de organizar un retiro que no solo capturara fotografías, sino también emociones.
Este retiro fue un viaje por una tierra que parece de otro mundo. Cada día trajo algo nuevo: cascadas congeladas que caían como velos interminables, playas negras que contrastaban con cielos de luz de atardecer constante, glaciares que parecían inmóviles pero llenos de vida, y géiseres que nos recordaron la fuerza de la naturaleza.
Exploramos juntas lugares como la playa de Reynisfjara, el glaciar Vatnajökull y la laguna glaciar de Jökulsárlón, capturando su magia tanto al amanecer como al atardecer. También nos sumergimos en la fotografía nocturna, intentando atrapar la danza de la aurora boreal bajo cielos despejados.
Pero este retiro no fue solo sobre la fotografía. Fue un espacio para la reflexión, el compartir y la conexión. Recorrimos los caminos rodeadas de paisajes que nos hacían detenernos a cada momento, y en el camino, compartimos nuestras historias, risas y momentos de silencio.
Islandia nos mostró que incluso en los lugares más inhóspitos y remotos, la belleza está siempre presente. Este viaje quedó grabado no solo en nuestras cámaras, sino también en nuestros corazones.
Gracias a quienes formaron parte de esta experiencia y le dieron vida a este sueño 😊
¿A quién estuvo destinado?
Este viaje y retiro fotográfico estuvieronn diseñados para todos los niveles, tanto físicos como fotográficos. Consideramos este viaje como accesible, ideal para quienes buscaban explorar no solo la belleza de Islandia, sino también su propio autoconocimiento.
Exploramos paisajes impresionantes con recorridos cortos y sencillos. No se requirió un nivel físico mínimo, ni experiencia fotográfica alta. Nicole y los guías brindaron atención personalizada, adaptada a cada participante, para que todas, incluso aquellas con cámaras compactas o smartphones, puedan capturar momentos inolvidables. De este modo, pudieron volver a casa con imágenes espectaculares del viaje.
Este viaje fue para quienes aman la naturaleza, valoran relaciones desde el respeto, y buscan menos virtualidad y más presencia. Compartimos el latido sutil del paisaje, la naturaleza y los animales y juntas nos reconocimos como seres únicas, elevadas y más humanas.


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