El límite de lo habitable

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Existimos solo en un planeta, sobrevivimos solo en parte de él. El límite de lo habitable es necesario, da espacio a la existencia de la naturaleza, tal como es. Pequeños espacios que como humanidad no supimos explotar. Nos robamos el agua dulce, pero difícilmente logremos habitar el mar. ¡gracias humanidad por esa incapacidad, gracias naturaleza por esa fuerza! 

Unos pasos más allá del último rastro de humanidad, naturaleza y yo. Me atrapa la transición de la arena al cielo, de la tierra al agua, en forma gradual se entremezclan pasto y laguna.  El borde, ese lugar en donde se separan, es a su vez el único en el que se encuentran. Ese límite que parecía bien marcado, se vuelve difuso, y en cierta forma incontenible.  Llegar al borde de nuestras creencias genera vértigo, animémonos a llegar a ese punto, y descubrir dónde exactamente ponemos el borde.

Mi sistema de creencias muta. Como ondas se expande, quiere empujar el límite un poco más allá, otras veces se retrae, y aquello que antes era aceptable hoy ya no lo es. Se retrae y avanza (todo el tiempo) buscando un equilibrio, una sensación de bienestar. No existe la arista en la naturaleza, ni siquiera los bordes más rígidos son en línea recta.

Aquello que me molesta del otre, esta en mi borde, y es que me molesta tanto porque me toca. Cuando el borde se aleja me desnuda, me expone a mis contradicciones. Aquello que considero tener claro, pero que en realidad se sostiene con cinta scotch queda  a la vista. Hay contradicciones encapsuladas como piedras, o desparramadas e incontables como granos de sal, que simulan ser tan solo una textura, una fachada, pero en cuanto me dispongo a tomarlos se dividen en pequeños pedazos, cada vez más pequeños.

Otra contradicciones sos tan fuertes, que parecen un muro de arena, no hay de donde agarrarse para traspasarlo, al menos por ahora. Un continuo movimiento cíclico, como una transmisión de ondas que se repiten y refractan infinitamente, me acercan al borde para hacer presente la incomodidad y a la vez me lo alejan para poder observarlo, tantas veces como sea necesario hasta lograr entendimiento, entonces ese borde se vuelve espuma.

Agosto 2019 - Fotos y texto por Ine Dorado

Unidad 2 - Observando tu propia mirada

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