Querida niña que alguna vez fui,

Te saludo desde tus cuarenta años, hola. Debo reconocer que esta carta es una gran idea, pero quiero que sepas que no fue mía, sino de Nicky y su maravilloso taller de autoconocimiento a través de la fotogarfía. Sí, vas a ser fotógrafa y este oficio te va a acercar a personas maravillosas, sobre todo mujeres, creativas, sensibles, empáticas, de lo mejor que vas a conocer. Ya vas a ver.

Desde que crecí, la verdad es que no he vuelto a pensar en vos. O sea, en mi niña. Y eso, creo, me endureció bastante. Porque me había olvidado de tu sonrisa permanente, de tus juegos, de tu curiosidad, de tu atracción por las personas, de tus rulitos rubios, de tu sonrisita de dientes chicos, de tus ganas de charlar, de tu manera de ser cariñosa y dulce, de tu empeño en hacer las cosas bien, de tus ganas de aprender, del fastidio y del amor que a veces te da Alejo, de tu carisma, eso que hace que la gente, a menudo, se te enamore. Me había olvidado de eso, ¿por qué dejé de pensar en esa luz cuando apareció la oscuridad? ¿Por qué dejé que todo eso desapareciera cuando llegaron las dudas? Si era alegre, extrovertida y cariñosa. Si era hermosa. ¿Por qué dejé que la timidez me definiera, que la inseguridad se apoderase de mí? ¿Por qué aprendí a tener tanto miedo? ¿Qué pasó con mi sonrisa y mis ganas de hablar, si hasta la voz se fue?

En las películas, cuando sucede esta maravillosa escena, cuando alguien se encuentra con su versión niña, generamente les dicen: todo va a estar bien. Pero yo vengo a decirte algo más, para que te vayas preparando. Sí, todo va a estar bien, porque lo que tenga que pasar, va a pasar. Y no siempre va a ser lo más lindo, agradable, plancentero o fácil. Por ejemplo, te van a cambiar varias veces de colegio, cinco. Vas a ser la nueva muchas veces, no vas a tener un grupo de amigas de toda la vida, con suerte una de esas eternas, pero que vale mucho eh. Y, todos esos cambios van a estar bien. Porque gracias a eso, vas a estar permeable toda la vida a incorporar y conocer personas nuevas. Y, te cuento un secreto, cuando más grande te hacés amigos, mejores son.

Te va a pasar algo así con el amor, con el trabajo, con la familia… Sí, todo lo que ocurra va a estar bien. Creéme. Vas a atravesar momentos duros, pero una vez que llegues al cartel de salida y lo veas con perspectiva, vas a contestar que los volverías a pasar, sin dudas. Porque te van a hacer fuerte, sabia, empática. Y todo eso nos gustan mucho, a vos y a mí.

Vos viniste a la vida a cumplir todos tus deseos, vas a ver. De a poco, lo vas a ir haciendo. La voluntad la tenés, el resto es trabajo.

Me gustaría pedirte algunos favores, eso sí. Espero no sonar imperativa. Para que la pases mejor después: no te creas lo que dicen los demás de vos. Solo vos sabés cómo y quién sos o querés ser. Es importante que tengas claro esto y que vuelvas la mirada hacia dentro las veces que sean necesarias, para encontrarte si te perdés, para sanarte, si te lastimás. Esa es la mirada importa, la que va a hacia dentro, la que busca el alma. Te van a decir que no, que hay que ser de tal o cual manera, lo mismo con las palabras, te van a querer marcar el camino de lo que hay que decir. No caigas en esa trampa, hablá, decí, expresate, sé quien quieras ser, hacé lo que te guste, mostrate como sos, y que los demás vean qué hacen con eso. Será su problema si no les gustás. No el tuyo. Y si te recortan su amor, bueno, tendrás que lidiar con ello. Algo que va a estar bien, también.

Preparate porque se viene una vida de cosas lindas, de hacer lo que te gusta, lo que es un lujo en la Argentina, de viajar, de crear, de maternar, de amar. Sos una afortunada. Disfrutalo.

Va a haber personas maravillosas en tu vida, algunas ya las conocés. Las otras van a ir apareciendo en el camino. Algunas se van a ir, y te van a haber dejado hermosos recuerdos. Otras, te las vas a querer sacar de encima vos. No tengas culpa, es tan imporante ver a los que querés ver como no ver a quienes no te dan ganas. Es un trabalenguas, pero pensalo. No la caretees, me allanarías el camino.

Estoy en un momento de cambio de paradigma. No fue por iniciativa propia, pero acá estoy, estrenando una nueva manera de ser, más genuina, más amorosa conmigo misma -nosotras, bah-, más coherente con mis deseos y pensamientos, más sana y tranquila. Supongo que el ciclo de sanar y volver a quebrarse seguirá andando, hasta el final. Sin embargo, ya aprendí bastante, como para que la próxima caída, no sea tan cara.

Dejame que te mire un poco más, no me quiero volver a olvidar, jamás, de vos.

Te adoro

- Guchy Fernandez (Septiembre 2022)

Unidad 6, Niño interior

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