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Querida niña que alguna vez fui,

Por Guchy Fernandez

Unidad 5 - Album familiar

Te saludo desde tus cuarenta años, hola. Debo reconocer que esta carta es una gran idea, pero quiero que sepas que no fue mía, sino de Nicky y su maravilloso taller de autoconocimiento a través de la fotogarfía. Sí, vas a ser fotógrafa y este oficio te va a acercar a personas maravillosas, sobre todo mujeres, creativas, sensibles, empáticas, de lo mejor que vas a conocer. Ya vas a ver.

Desde que crecí, la verdad es que no he vuelto a pensar en vos. O sea, en mi niña. Y eso, creo, me endureció bastante. Porque me había olvidado de tu sonrisa permanente, de tus juegos, de tu curiosidad, de tu atracción por las personas, de tus rulitos rubios, de tu sonrisita de dientes chicos, de tus ganas de charlar, de tu manera de ser cariñosa y dulce, de tu empeño en hacer las cosas bien, de tus ganas de aprender, del fastidio y del amor que a veces te da Alejo, de tu carisma, eso que hace que la gente, a menudo, se te enamore. Me había olvidado de eso, ¿por qué dejé de pensar en esa luz cuando apareció la oscuridad? ¿Por qué dejé que todo eso desapareciera cuando llegaron las dudas? Si era alegre, extrovertida y cariñosa. Si era hermosa. ¿Por qué dejé que la timidez me definiera, que la inseguridad se apoderase de mí? ¿Por qué aprendí a tener tanto miedo? ¿Qué pasó con mi sonrisa y mis ganas de hablar, si hasta la voz se fue?

En las películas, cuando sucede esta maravillosa escena, cuando alguien se encuentra con su versión niña, generamente les dicen: todo va a estar bien. Pero yo vengo a decirte algo más, para que te vayas preparando. Sí, todo va a estar bien, porque lo que tenga que pasar, va a pasar. Y no siempre va a ser lo más lindo, agradable, plancentero o fácil. Por ejemplo, te van a cambiar varias veces de colegio, cinco. Vas a ser la nueva muchas veces, no vas a tener un grupo de amigas de toda la vida, con suerte una de esas eternas, pero que vale mucho eh. Y, todos esos cambios van a estar bien. Porque gracias a eso, vas a estar permeable toda la vida a incorporar y conocer personas nuevas. Y, te cuento un secreto, cuando más grande te hacés amigos, mejores son.

Te va a pasar algo así con el amor, con el trabajo, con la familia… Sí, todo lo que ocurra va a estar bien. Creéme. Vas a atravesar momentos duros, pero una vez que llegues al cartel de salida y lo veas con perspectiva, vas a contestar que los volverías a pasar, sin dudas. Porque te van a hacer fuerte, sabia, empática. Y todo eso nos gustan mucho, a vos y a mí.

Vos viniste a la vida a cumplir todos tus deseos, vas a ver. De a poco, lo vas a ir haciendo. La voluntad la tenés, el resto es trabajo.

Me gustaría pedirte algunos favores, eso sí. Espero no sonar imperativa. Para que la pases mejor después: no te creas lo que dicen los demás de vos. Solo vos sabés cómo y quién sos o querés ser. Es importante que tengas claro esto y que vuelvas la mirada hacia dentro las veces que sean necesarias, para encontrarte si te perdés, para sanarte, si te lastimás. Esa es la mirada importa, la que va a hacia dentro, la que busca el alma. Te van a decir que no, que hay que ser de tal o cual manera, lo mismo con las palabras, te van a querer marcar el camino de lo que hay que decir. No caigas en esa trampa, hablá, decí, expresate, sé quien quieras ser, hacé lo que te guste, mostrate como sos, y que los demás vean qué hacen con eso. Será su problema si no les gustás. No el tuyo. Y si te recortan su amor, bueno, tendrás que lidiar con ello. Algo que va a estar bien, también.

Preparate porque se viene una vida de cosas lindas, de hacer lo que te gusta, lo que es un lujo en la Argentina, de viajar, de crear, de maternar, de amar. Sos una afortunada. Disfrutalo.

Va a haber personas maravillosas en tu vida, algunas ya las conocés. Las otras van a ir apareciendo en el camino. Algunas se van a ir, y te van a haber dejado hermosos recuerdos. Otras, te las vas a querer sacar de encima vos. No tengas culpa, es tan imporante ver a los que querés ver como no ver a quienes no te dan ganas. Es un trabalenguas, pero pensalo. No la caretees, me allanarías el camino.

Estoy en un momento de cambio de paradigma. No fue por iniciativa propia, pero acá estoy, estrenando una nueva manera de ser, más genuina, más amorosa conmigo misma -nosotras, bah-, más coherente con mis deseos y pensamientos, más sana y tranquila. Supongo que el ciclo de sanar y volver a quebrarse seguirá andando, hasta el final. Sin embargo, ya aprendí bastante, como para que la próxima caída, no sea tan cara.

Dejame que te mire un poco más, no me quiero volver a olvidar, jamás, de vos.

Te adoro

- Guchy Fernandez (Septiembre 2022)

Unidad 6, Niño interior

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El camino recorrido

Por Paz Bonifacio

Unidad 5 - Album familiar

Recuerdo con nostalgia la alegría y la simpleza de mis días de la infancia. Los viajes en familia, los veraneos compartidos con mis tíos y primos, los festejos de cumpleaños, los chistes y las anécdotas. De chica lo que decían mis padres era mi verdad. Algo estaba bien o mal, era blanco o negro. No había grises. Creo que les pasa a todos los niños. A medida que pasaron los años, empecé a tener mi propia mirada y a interpretar la de los demás. Ahí empecé a ver mi historia familiar.

Entendí que la sencillez, la alegría y las risas de mi padre provienen de los suyos. La infancia de mi padre fue humilde, simple y feliz. De chica siempre me contaba anécdotas de bromas que hacía con sus amigos en el Barrio, anécdotas de libertad, rebeldía e inocencia. Mi abuela paterna, Hilda, no se preocupaba mucho, o al menos, no lo hacía notar. Mis abuelos paternos tuvieron un matrimonio feliz, lleno de viajes y aventuras; y esa felicidad la transmitieron a sus hijos. Su mirada ante la vida era de simplicidad absoluta. Mates en la cocina, un cajón con juguetes para los nietos, una biblioteca con libros y papeles para dibujar. Hilda me enseñó a escribir en cursiva, y unas cuantas cosas más que recién ahora estoy entendiendo. Hilda sabía escuchar y disfrutar. También era aventurera y un poco cabeza dura- cualidades que reconozco en mi padre y en mí. Mi abuelo paterno la quería con todo su corazón. Él fue y sigue siendo el GRAN ejemplo para toda mi familia. Acún- así lo llamamos- es amor, tolerancia, fortaleza, positividad, alegría y templanza. Papá se parece también a él. Lo admiro muchísimo. 

Papá libró al azar la elección de su carrera. La simpleza que lo caracteriza también estuvo presente en ese momento, pero en este caso- creo que en un sentido peyorativo. Siempre dice que le hubiese gustado ser arquitecto. Papá tiene una gran capacidad de adaptación a todas las situaciones que le toca vivir, igual que su padre. Sin embargo, a veces, eso le juega en contra. A veces me pregunto qué está pensando, y por qué no se expresa más. Lo que no dice. ¿Hasta qué punto la tolerancia es buena?

Si de alegría se trata, papá es EL ejemplo. Sólo el tránsito y que no haya hielos en la cubetera le borran la sonrisa. Transmite positividad con cada paso que da. Es difícil enojarse con él, y siempre me dio miedo lastimarlo. Alegra cada momento de nuestras vidas, sea el que sea; y hace que todo parezca más fácil de lo que es. Su actitud ante la vida lo es todo.

Con mi crecimiento, también entendí la historia de mamá. Su infancia tuvo otros tintes. Veraneos en la playa, carnavales en Chascomús, la casa en Castelar y las hamacas en el jardín fueron sus primeros recuerdos. Con el dúplex de Buenos Aires su infancia empezó a tomar otro matiz. Fue allí donde mamá confirmó lo que sospechaba. La adicción de su hermano fue- y sigue siendo- un obstáculo en su camino, y en el de mis abuelos maternos. Creo que hicieron lo que pudieron con lo que tenían a su alcance. Desde ese momento en adelante, mi mamá tomó como máxima principal que esa situación no afectara a sus hijas. Y así lo fue. Aunque mi tío no me afectó a mí directamente, afectó mucho a mis abuelos y a mi mamá. Así que, de algún modo, creo que también llegó a mí.

De mi abuela materna recuerdo sus pastillas de menta, su lápiz labial y sus manos con pecas. Nos venía a visitar seguido, y siempre traía una sorpresa. Figuritas, muñecas, chalecos tejidos y revistas. Sus anécdotas y chistes atraían la atención de todos los presentes. De carácter fuerte y seguro, no dudaba en poner a alguien en su lugar sin perder su equilibrio y su templanza.

La sensibilidad que heredamos mamá y yo, sin dudas provenía de mi abuelo materno. De porte elegante- con pañuelo en el bolsillo de la camisa- y apariencia fuerte y correcta, sus ojos escondían su sensibilidad. Mi relación con él aumentó cuando el nuevo milenio se llevó a mi abuela. Recuerdo los almuerzos en casa, los merengues con dulce de leche y los juegos de cartas. Quiero vale cuatro- esa frase siempre me recordará a él, sentado frente a mí en el comedor diario. Mamá siempre dijo que era exigente, perfeccionista y responsable. ¿Estoy hablando de él o de mí? 

Mamá es más fuerte de lo que parece. Atenta, dedicada, protectora. Nunca nos faltó su cariño, su ayuda ni su sostén. A veces pienso que nos dio tanto que se terminó descuidando a ella. Entiendo su sobreprotección, fue una coraza ante sus experiencias. Mamá es divertida y cuenta unas anécdotas espectaculares, ya sabemos de dónde viene. Le cuesta dejar fluir y soltar el control.  Eso también sé de dónde viene. Es intuitiva. Se juzga por demás. Es sensible. Es incondicional. 

Mi gran compañera de la infancia, adolescencia y juventud, fue- y es- mi hermana. Complicidad y cariño absolutos.  Mi gran aliada. Nos entendemos sin hablar. Es un ejemplo para mí, y creo que yo para ella. Polos opuestos y similares. Polaridad que se une. ¿Soy yo o es ella? A veces me confundo, y nos comparo sin sentido. Estoy aprendiendo a no hacerlo. Agradezco a mis papás que me hayan dado una hermana con quién transitar las etapas de mi vida.

Mi infancia está rodeada de recuerdos felices. La casa en Larrea, el cuarto de juegos, el “ratito”, las muñecas. Los bailes en el living, los patines en la cocina y cantar frente a los espejos. Los “actos” que inventábamos con Jose. Los disfraces. El vestido escocés, mi preferido. Phill Collins y Elton John. Más adelante, Barry White. Los veranos en Tres Arroyos y Pinamar. Los viajes. La protección, la atención y las risas. El cariño incondicional. La casa en Juncal. Mi primer cuarto. Mis agendas y mis primeros CDS. Las pulseras de mostacillas. El pizarrón de computación y las películas repetidas en los puffs. El crecimiento. 

También hay otros recuerdos. Señales de mi lado más “oscuro”, que empezaba a vislumbrarse poco a poco. El miedo al mar, a nadar y a perder el control en la bicicleta. El “chic” necesario para poder conciliar el sueño. Los “grumos” que no podían estar presentes en mi colita de pelo, bajo ningún concepto. La tos que arremetía en mi contra durante los problemas matemáticos. Las horas de estudio y los sobresalientes. El miedo al fracaso. El control. La culpa. Las inseguridades. Todas señales; incomprensibles para mí en ese momento, tan evidentes hoy.

Ahora comprendo que para hablar de mi historia, necesito hablar de la historia de todos ellos. Porque cada uno de ellos está en mí, así como yo en ellos. Porque yo no soy sin ellos, y ellos no son sin mí. Todos somos uno.

Mayo 2020, Paz Bonifacio

Unidad 5 - Album familiar

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Soy lo que soy

Por Carlos

Unidad 7 - Identidad

Cuando comencé a transitar este camino, mis sentimientos eran muy claros, incertidumbre, dejadez, vacío, me sentía cómodo en la oscuridad y la niebla, a través del paso del tiempo comencé a quitar mantos que tapaban todo lo que no quería ver, como la basura debajo de la alfombra, pude identificar muchas cosas que tenia casi olvidadas de mi niñez y de mi adultez también, pero lo principal fue el dejar de quererme, el olvidarme de mi y de que yo existo y soy lo mas importante que tengo. En cada ejercicio que realizamos en este tiempo, mis pensamientos iban con frecuencia a mi niñez de entre los 7 y 11 años, pensé mucho sobre eso, sobre el confort que sentía cuando me imaginaba ahí y sobre el pánico que me da hacerme cargo de muchas cosas en la actualidad. Hoy miro los autorretratos que hice y no me reconozco, los autorretratos de alguna forma me están transmitiendo mi estado interior y de animo y siento que, al verlos, solo veo confusión.

Rei, llore, me asombre y conocí una mirada extraordinaria sobre la vida que parte de una experiencia muy personal y ajena. Me hizo pensar en volver a mí, en cuestionarme si estoy haciendo lo que me gusta o estoy viviendo en piloto automático, y la respuesta es que estoy viviendo en piloto automático. Ya no disfruto fotografía por lo menos de la manera que lo hacia antes, tampoco estoy buscando respuestas inmediatas a todas mis preguntas de porque y para que ya que estas van a venir con el tiempo. Solo dejo que las cosas fluyan, solo trato de amarme más, de respetar lo que siento y ser coherente con eso, ya en estos tiempos salir a la luz me hizo ver muchas cosas que estaban teñidas de oscuro. Es esperanzador, saber que voy a estar bien, que ya estoy en ese camino, poder identificar cosas de mi viejo y de mi vieja que no me hacen ni hicieron bien hace que cambie el paradigma y rompa con esa secuencia de relaciones que no construyen.

Me siento lleno de perdón para todos para los que no supieron marcarme el camino, para los que no me dieron amor, para los que lastime para todos... a partir de ahí el amor va a cubrir todos los espacios que van a quedar vacíos. Hay mucho para trabajar sobre mí, hay mucho amor para darme, hay mucho perdón para darme. Hay una aceptación total de quien fui y quien soy y hoy a partir de decir soy lo que soy y soy feliz con lo que tengo es que comienzo en la construcción de un nuevo presente y futuro. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Me llena de ganas el decir y gritar GRACIASSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!

Julio 2021, Carlos

Unidad 7 - Identidad

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El límite de lo habitable

Por Ine Dorado

Unidad 2 - Observando tu propia mirada

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Existimos solo en un planeta, sobrevivimos solo en parte de él. El límite de lo habitable es necesario, da espacio a la existencia de la naturaleza, tal como es. Pequeños espacios que como humanidad no supimos explotar. Nos robamos el agua dulce, pero difícilmente logremos habitar el mar. ¡gracias humanidad por esa incapacidad, gracias naturaleza por esa fuerza! 

Unos pasos más allá del último rastro de humanidad, naturaleza y yo. Me atrapa la transición de la arena al cielo, de la tierra al agua, en forma gradual se entremezclan pasto y laguna.  El borde, ese lugar en donde se separan, es a su vez el único en el que se encuentran. Ese límite que parecía bien marcado, se vuelve difuso, y en cierta forma incontenible.  Llegar al borde de nuestras creencias genera vértigo, animémonos a llegar a ese punto, y descubrir dónde exactamente ponemos el borde.

Mi sistema de creencias muta. Como ondas se expande, quiere empujar el límite un poco más allá, otras veces se retrae, y aquello que antes era aceptable hoy ya no lo es. Se retrae y avanza (todo el tiempo) buscando un equilibrio, una sensación de bienestar. No existe la arista en la naturaleza, ni siquiera los bordes más rígidos son en línea recta.

Aquello que me molesta del otre, esta en mi borde, y es que me molesta tanto porque me toca. Cuando el borde se aleja me desnuda, me expone a mis contradicciones. Aquello que considero tener claro, pero que en realidad se sostiene con cinta scotch queda  a la vista. Hay contradicciones encapsuladas como piedras, o desparramadas e incontables como granos de sal, que simulan ser tan solo una textura, una fachada, pero en cuanto me dispongo a tomarlos se dividen en pequeños pedazos, cada vez más pequeños.

Otra contradicciones sos tan fuertes, que parecen un muro de arena, no hay de donde agarrarse para traspasarlo, al menos por ahora. Un continuo movimiento cíclico, como una transmisión de ondas que se repiten y refractan infinitamente, me acercan al borde para hacer presente la incomodidad y a la vez me lo alejan para poder observarlo, tantas veces como sea necesario hasta lograr entendimiento, entonces ese borde se vuelve espuma.

Agosto 2019 - Fotos y texto por Ine Dorado

Unidad 2 - Observando tu propia mirada

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Carta a mi misma

Por Consuelo Juncosa

Unidad 6 - Album familiar

Hola Sofi, te regalo esta carta para decirte todo lo que siento por vos; Primero que nada me alegra el alma que hayas elegido hacer este viaje de conocerte, de VIVIR conscientemente y No de solo sobrevivir.

Se que quizás en este momento del viaje, estes viendo sombras de vos que no te gusta tanto ver, o que te resistias a hacerlo, pero creeme que como todo momento oscuro siempre pasa y aparece la luz, esto va a ser que seas más pura, autentica, te va a dar impulso para llegar a SER quien verdaderamente te hace feliz Ser. A su vez es hermoso reconocer que miras el mundo en colores, con toda la alegría y entusiasmo por esta vida, es hermoso que valores detalles, desde un atardecer mágico, hasta situaciones más profundas como un encuentros con personas extraordinarias.

Hay días en que me preguntas porque no te levantas con tantísimo entusiasmo como cuando tenías 20, y tu vida todo era aventura, pero creo que ya sabes la respuesta, tenés el poder de crear esas aventuras, nada te detiene solo las limitaciones que inventes en tu mente. Diseña la vida que ames cada dia, no lo olvides. Este tiempo descubriste que conviven muchas Sofis dentro de vos, la que se apasiona por cada foto que saca, por cada diseño o tema que baila, la atrevida que se anima a hacer cosas distintas, a salir de su zona de confort, que gracias a la falta de cariño y la guía de su papá tomó valor y fue en busca de sus sueños, sin esperar nada màs que su propio sonrisa y aceptación, la sofi sensible que llora cada vez que ve un papa amar a su hija, que tiene ciertos vacíos, la estructurada que trata de hacer feliz a sus clientes, la que se rebela y les dice de todo a esos mismos sin pelos en la lengua, la enérgica que puede hacer mil cosas en el día, la que le encanta el movimiento, la que se alegra de vibrar diferente, la que tiene gratitud por todo y ve la luz en cada situación y persona que se cruza en su vida, la que le cuesta ver las sombras, la que es super apasionada en el amor y que muchas veces eso le hace doler al no recibir lo mismo, la que da se valora, y cree merecer lo mejor, y la que muchas veces se olvida de lo que vale aceptando menos de lo cree merecer a través de sus relaciones.

Todo esto y mucho mas te hacen ser una mujer auténtica, hagamos un trato? Prometeme que vas a aceptar esta dualidad que sos, que te vas a querer en los momentos de colores y en los blancos y negros, que vas a mirar atrás solo con gratitud, feliz de los aprendizajes, que te vas a perdonar por la veces que no te valoraste a través de otras personas y que a partir de este momento de tu vida vas a estar atenta a amarte incondicionalmente, vas a ser fiel a tu corazón, y vamos a celebrar por tener un corazón puro, un trabajo soñado, por la familia, y las personas que atraes y por el poder de tu energía de crear todo lo que mereces.

Te amo Sofi llena de matices y colores.

Mayo 2021 - Por Sofia Adrover

Unidad 4 - Autorretrato

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Mi manera de estar siendo

Por Tonia Novillo Astrada

Unidad 4 - Autorretrato: La mirada interior

Elegí esta secuencia de autorretratos porque creo que expresa de la mejor manera lo que soy hoy. Hoy soy un ser cambiante, un ser que esta en proceso de evolución y transformación. Esta secuencia demuestra cómo estoy cambiando o al menos tratando de pasar, de una persona llena de miedos e inseguridades a una más segura de sí misma. Los autorretratos demuestran cómo esa persona esclava de sus miedos y refugiada en las paredes de su casa comienza a liberarse y a transformarse dejando libre a ese ser creativo interno y autentico que realmente es. Elegí mostrar los dos lados de mí que todavía siguen luchando, por un lado el miedo y la inseguridad y por otro el amor propio y autoestima. Para representar ese lado que no me gusta de mí, elegí los primeros dos autorretratos presentados en blanco y negro lo cual remite a la falta de luz y alegría causa de esos miedos, los cuales apagan mi potencial y limitan mis colores. Por otra parte elegí auto-retratarme en la naturaleza, afuera de mis cuatro paredes, libre y feliz. Representando ese lado más auténtico y libérante que está saliendo a la luz gracias al proceso de transformación en el que me encuentro. Por último, presento dos auto-retratos donde me encuentro frente al espejo usando ropa original creada por mi. No quería presentar fotos mias frente al espejo, pero decidí que es de las fotos que más me representa, ya que en ese espejo es donde me miro a mi misma todos los días cambiando mi percepción de mi. En este espejo es donde me miro y me pruebo ropa, donde decido verme empedrada y segura o donde decido mirarme hacia abajo y perder toda seguridad en mi misma. Cuando me puedo ver en ese espejo bien vestida, expresando mi verdadero yo, siento que puedo lograr cualquier cosa. Es por eso que esos auto-retratos son tan significativos. Los dos auto-retratos que elegí frente al espejo me reflejan a mi, usando pantalones creados por mi, donde estoy feliz, me siento libre y orgullosa de haber podido liberar mi creatividad. En esos autorretratos me encuentro segura y bien parada, mirándome como la persona que quiero ser y no conformándome con lo que puedo ser.

Julio 2021 - Fotos y texto por Tonia Novillo Astrada

Unidad 4 - Autorretrato: La mirada interior

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Lo que esta adentro mío

Por Paz Bonifacio

Unidad 5 - Niño interior

Había una vez una niña inocente y feliz que contaba con la protección, seguridad y cariño de su familia. Vivía en una cajita de cristal- siempre contenida y bien cuidada por sus padres. Su infancia era un constante juego, cuya compañera principal era su hermana. Le gustaba jugar a las barbies, patinar en la cocina y bailar frente a los espejos. Amaba jugar a disfrazarse, inventar actos, y que su padre la filmara. También jugaba a tener una inmobiliaria, para lo cual le pedía prestadas las llaves a sus padres y recorría todos los ambientes de la casa explicándoselos a sus clientes imaginarios. También le gustaba escribir en su agenda, primero en la Pascualina y al año siguiente en la Artilugia; hacer pulseras con mostacillas, dibujar, leer y jugar con las polly pockets. A veces, sufría los inconvenientes de ser la hermana menor y no podía jugar con la casa de muñecas, limitándose únicamente a observar como su hermana mayor lo hacía.

Amaba los viajes. Los veraneos en Pinamar y Claromecó le fascinaban. Le gustaba ir a la playa, al quincho, al vivero, al caracolero, a la “casa abandonada” y a los médanos. También le gustaba ir a Tres Arroyos a visitar a su familia. Miraba películas con los primos y comían todos juntos en el fogón.

También tenía varios miedos. A la bicicleta, al mar, a las olas, a nadar. A la parte honda de la pileta. Se agarraba del borde incluso estando en la parte baja, para prevenir cualquier posible “viento” que la desestabilizara y la arrastrara hacia lo hondo.

El miedo a ser diferente la llevaba a compararse con su hermana y sus compañeras de clase. Si todas tenían vestido, ella tenía que tener vestido; y si tenían pantalón, tenía que tener pantalón. No le gustaban los vestidos con cuello grande ni los floreados. Su madre luchaba cada mañana para elegirle la ropa porque nunca se quería poner lo que le decía.

Era una niña protegida. A tal punto que cuando se iba de gira con el colegio, o dormía en la casa de una amiga se sentía desprotegida y la asaltaba cualquier tipo de dolor.

Le gustaba sentirse contenida, sin problemas y cuidada. La vida era color de rosa. ¿Problemas? No los conocía. Sus papás se los resolvían.

A medida que crecía, comenzaba a tener otros intereses. Le gustaba hacer “imitaciones” de personas famosas en las reuniones familiares, haciendo reir a todos los presentes. También le gustaba jugar en la computadora al “sims”, diseñando casas y decorándolas. De a poco se fue dando cuenta que no le gustaba cantar como a su hermana, y empezó a pensar que no tenía ningún hobbie o talento, porque no coincidía con el de su “referencia”.

Con el crecimiento también empezó a destaparse su autoexigencia. Horas de estudio, sobresalientes. Perfeccionismo. Su pelo y su ropa siempre impecables, no vaya a ser que se desordenen. La tarea, siempre lista. Es que sino no podía estar tranquila. Los problemas matemáticos quería resolverlos antes de empezarlos. Y después, otras cosas también. No podía- ni puede- disfrutar el proceso. Sólo cuando terminaba el “deber” o lo que “tenía que hacer” encontraba paz y satisfacción. No podía- ni puede- tener cosas pendientes.

Me doy cuenta que sigo siendo esa misma niña.

Junio 2020 - Por Paz Bonifacio

Unidad 5 - Niño interior

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La niña con alas

Por Consuelo Juncosa

Unidad 6 - Album familiar

Había una vez una linda pareja que vivía en la ciudad de Salta.

Se conocieron cuando ella tenía 15 años y el 17.

Después de muchos años de estar juntos, decidieron casarse y empezar una familia. Soñaban con tener muchos hijos. Así nació Gonzalo, siguió Soledad, y después vino Enrique. Y al poco tiempo llegó Consuelo, una sorpresa en el cumpleaños de su papá.

Los veranos y los fines de semana los pasaba junto al resto de la familia en El Encón, un campo cerca de la ciudad, al que todos disfrutaban ir. Fue un día, en ese campo, donde por accidente sufrieron la muerte de Enrique. Dolorosa e inesperada. Nadie los había preparado para enfrentar la muerte de un hijo. De a poquito fueron saliendo adelante, aprendiendo a convivir con el dolor encontraron la fuerza en los hijos que tenían todavía con ellos.

Un par de años después nació Mateo, se parecía a muchísimo a Enrique según su papá, como si se lo hubieran devuelto. Mati, como lo llamaba su familia, se convirtió en el compañero de aventuras de Consuelo, una niña traviesa, activa y ocurrente, que siempre estaba ideando algo nuevo.

Esta niña disfrutaba de todos los juegos que podía inventar al aire libre, armar una casita en un árbol, jugar con barro, acampar, tirarse en el pasto a mirar las estrellas, andar a caballo, y acariciar cuanto animal se le cruzara.

Todas las noches esperaba a su papá que al cruzar la puerta le abría los brazos y la llenaba de besos.

Siempre fue muy sensible y susceptible a las críticas y a los retos.

Al criarse entre tantos hermanos, nunca sintió que le dedicaran una completa atención. Muchas veces jugaba sola, en silencio. Inventaba mundos de fantasía y viajaba a través de ellos.

Conoció desde pequeña la exigencia de sus padres por destacarse en algún deporte o actividad.

El colegio no era su mayor fuerte. Se distraía con facilidad, y las matemáticas y las ciencias le costaban más que a muchos de sus compañeros. Al punto tal que llegó a hacer los números al revés!

Tenía miedo a las malas notas y a los retos de sus padres.

Se comparaba mucho los demás. Con lo que sus compañeras tenían y ella no, con aquello en lo que muchos se destacaban y ella no.

Soñaba con tener el pelo muy largo y poder usar trenzas,

Admiraba a su hermana mayor, aunque está muchas veces no la dejara jugar con ella y sus amigas, y le costaba prestarle sus juguetes por ser poco cuidadosa (los suyos siempre terminaban descartados).

Ir a misa todos los domingos era una costumbre en la familia. A ella no le gustaba, no lograba concentrarse y sentía que los minutos parecían horas adentro de la iglesia.

Cuando tenía 7 años nació Alfonso, al que adoptó como un hijo y un compañero de juegos.

Harry Potter marcó su niñez y su pre adolescencia. Se sumergia en ese mundo mágico con tanta facilidad y emoción, que al cerrar su libro se entristecía por tener que volver al suyo.

Fue creciendo, y aprendió a ser más perceptiva con respecto a las relaciones familiares y los sentimientos propios y ajenos..

Vio a su papá llegar a casa muchas veces enojado, de malhumor y cansado. Lo escuchaba levantar la voz, enojarse muy fuerte.Empezó a sentirse más lejana a él.

En su adolescencia conoció todo tipo de emociones: desde el enojo, el miedo, y la inseguridad, hasta el amor. Se complicó su relación con sus padres. Sentía injustos sus no, y empezó a mentirles a veces para poder salir. Su papá ya no era aquél que la encerraba con un abrazo, y su mamá era ahora el personaje malo de una película que le negaba lo que ella quería.

Su cuerpo cambiaba, y eso no le gustaba.

Sintió compararse aún más con los demás, y poner el foco en lo que faltaba y en cómo le gustaría ser. Sentía que como era no era suficiente. Adoptó esta creencia como una forma de vida que la acompañó los años que siguieron.

Un día toco volar, y conoció su tan ansiada independencia. Se alejó de su casa, conoció una gran ciudad, y aprendió a vivir y a moverse en ella. Le gustaba esta nueva libertad. Y la universidad, también. Tenía un novio al que quería, y estaba feliz con su vida.

Empezó a convivir con su hermana, y a conocerse desde otro lugar, desde adultas. Como agua y aceite tenían sus desencuentros. Sole era muy ordenada, metódica y organizada, y ella vivía sin estructuras ni mucho orden.

Tenía una vida tranquila, estaba de novia con un chico que le había gustado desde el colegio, y se sentía feliz a su lado.

Iba a Salta para las vacaciones de Julio y para el verano. Su vida en Salta también había cambiado, ya que en su primer año viviendo en Buenos Aires, sus padres decidieron mudarse, y empezar a construir la casa con la que siempre habían soñado.

Una navidad discutió muy fuerte con su padre, que perdió los estribos, y empezó a gritar. Ese año la marcó, sus padres discutieron mucho, y tanto ella como sus hermanos pensaron que se separaban. Pero decidieron seguir.

Desde entonces la relación entre ellos fue bastante tensa. Consu percibía como los abrazos y miradas entre ellos se estaban extinguiendo y daban paso a discusiones o malos tratos. Se acostumbró a ver un padre más malhumorado y una madre más ausente.

Empezó a ser más consciente de las personalidades de cada uno de sus hermanos.

Gon, el más grande, que había tenido varios tropiezos durante sus años en Buenos Aires y con su carrera, se había vuelto a Salta por decisión de sus padres para empezar a trabajar y ¨sentar cabeza¨

Sole, muy sensible, introvertida e incapaz de enfrentar a sus padres, tener una conversación frontal con ellos, o incluso escucharlos discutir.

Maty, callado, y también introvertido, empezó a poner más distancia con su familia, en especial con su padre.

Alfon, el más chico, con su carácter y su inteligencia, cada vez crecía más, y Consu lo veía crecer a la distancia. Ya no compartían el día a día ni tenían mucho en común.

Pasaron los años y la niña dejó de ser niña, la adolescente pasó a ser una joven que terminó su carrera y empezó a trabajar.

Se sentía incómoda, el trabajo de 8 horas y la relación de 5 años le estaban pidiendo un cambio.

Decidió emprender una aventura, alejarse de su hogar una vez más, pero todavía más lejos. Esta vez se iría al otro lado del mundo.

A partir de entonces el mundo le abrió sus puertas, y se vió pequeña ante tanto por conocer. Se prometió viajar y seguir sus sueños.

La relación que tenía con su familia también empezó a cambiar. Ya no compartía el día a día con ninguno de ellos. La distancia también le daba una perspectiva y una mirada distinta hacia ellos.

Se alejó de ellos un tiempo, o ellos se alejaron de ella. Vivía en un mundo distinto al que había dejado, y muchos de los deber ser que había conocido en su hogar y compartido con sus hermanos, ya no le encajaban en esta nueva vida.

Pero un día volvió, y como la familia es la familia, los vínculos volvieron a fortalecerse.

La Consu que volvió no era la que se había ido. Y así fue como empezó a reencontrarse con sus hermanos y sus padres, a vincularse desde esta nueva Consu, que volvía distinta a un mundo que seguía igual.

Mayo 2020 - Por Consu Juncosa

Unidad 6 - Album familiar

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Con vértigo a frenar

Por Justina Bulbarella

Unidad 4 - Autorretrato: La mirada interior

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Me veo chiquita en ese paisaje inmenso. Es un camino encharcado.

Recuerdo las botas hundiendose con cada paso, haciendose difícil no embarrarse. 

Por suerte está amaneciendo y no siento miedo porque hay luz.

Esta es mi luz preferida, me gusta que esté nublado. Es más agradable a los ojos, y me permite tenerlos abiertos por completo. En cambio, cuando el rayo de sol llega directo a mis ojos o hay resolana, me encandila, me enceguece.

No hace frío ni calor, no hay gente ni ruido. Camino con firmeza, cargando una mochila. 

Voy corriendo, y de pronto freno. Me veo, no me gusta, estoy cansada y enojada. 

Sigo corriendo. Saco las fuerzas no se de dónde. Pero no puedo parar, no se hacerlo.

O no debo. Y me da miedo la culpa que sentiría por frenar.

Mejor sigo, sin perder el envión, es más fácil.

Sigo.

Se que después de la tormenta me va a sorprender mi propio camino.

Quizás no sabré como lo hice, pero tendré los resultados de haberlo hecho.

Seré una mujer nueva, con muchas cosas aprendidas.

Noviembre 2019 - Por Justina Bulbarella

Unidad 4 - Autorretrato: La mirada interior

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Coexistir

Por Majo Juncos

Unidad 2 - Observando tu propia mirada

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Todas las partes del ser, coexisten dentro de un mismo espacio, que no conoce de tiempos. Cada mirada incierta, cada gesto atareado, cada cuerpo cayendo, ante la melancolía; se equilibra en una sola vibración, el elixir  de la vida. La naturaleza  pigmenta el universo, llenando los recovecos de luz y sombra, atravesando los espíritus monocromáticos, forzandolos a salir de su zona de confort. Una atmósfera ocular encarna la desdicha, del que todo lo ve, del que nada calla, del que se atreve a reflexionar, a soñar fuera de la caja global. Un simbiótico espasmo de supervivencia corre, revienta, se dilata en los espejos del razonamiento humano que temerarios deambulan, entre  líneas ocultas. Fragmentos de memoria, procuran no morir; aunque los ciclos amenacen con dejarlas archivadas en el baúl del olvido; resisten, como pájaro a medio vuelo. ¿Quién escribirá tu historia, cuando ya no estés?, ¿a dónde irán todos los pensamientos, que pensaste alguna vez? , ¿Dónde van las almas?, ¿quién llorará la ausencia?...Somos parte del mismo luto colectivo de lo que no fue, ni será, de la eterna pregunta ¿porque existo?, del calvario de habitar sin saber cuándo ,el reloj se detendrá.

Noviembre 2019 por Majo Juncos

Unidad 2 - Observando tu propia mirada

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